martes, 16 de diciembre de 2014

Franco Osorio Paredes: "Entre mi ser y tu YO hay tanta distancia como los años luz entre Venus y Marte"




Franco Osorio guarda en sus letras la virtud de ser muy descriptivo. Consigue mantener una historia sostenida, siendo capaz  de esbozar versos muy generales pero jamás perderemos los detalles. Sus versos delatan una personalidad apacible sin dejar de lado lo pasional. Maneja un lenguaje sencillo y cercano, permitiendo al lector entender al poeta sin grandes esfuerzos. Con cada poema nos hacemos de una idea del perfil literario del joven poeta, cada texto es solo una repetición de lo que Franco es. Como el eco precisamente. Solo que esta vez el eco es él.






Ecos

Un rayo de alba ingresa por la ventana
baja por su cuerpo tendido
entre sombras y líneas rojas
para dibujar un torso ondulado

Su imagen plasmada en el espejo
mantiene el goce incesante de un columpio
revela los secretos de la carne porosa
contiene el éxtasis de mis ojos en sus manos

Aunque las sábanas sepan
que otros serán los que se abriguen con ellas más tarde
guardan nuestros nombres
en el sudor de una luna empañada

Bajo su piel de púas y palabras desnudas
circula el recuerdo de tomarnos
las manos a destiempo como un tren que erró la hora

Afuera donde las zapatillas se perdieron
aún caen las gotas de un viejo árbol
en busca de un súbito suicidio

Divago mientras estas acostada en mi muslo
como una botella en el océano
en busca de una llama extinguida

Será necesario inventar un idioma que comprendas
o es que no te das cuenta que todos andamos
en busca de un eco perdido?






Sendero

Se abrió a mi paso un sendero
de calles apagadas
y soledad tan profunda
como la de un poste a medianoche

El viento rara vez calla
lo que no debe ser pronunciado
le da oportunidad a una lengua ignota
de enmudecer a la brisa del parque

Quebraste mis palabras sin tregua
le diste provecho a las agujas
venías a cocer mis labios
y a detener mis pensamientos en el paladar

Una brecha escindida entre mi pecho y el tuyo
obliga a tomar un atajo a la vez que lanzo la venda
que secciona mi cuerpo como un archipiélago

Ahora el silencio viajará en el último autobús
con maletas en mano y una foto apolillada
donde el pasado vuela entre olas veraniegas
y un cigarro presto a consumirse




Ceniza

Aunque te encuentres a miles de kilómetros
tu fogata se obstina en renacer como el fénix
mientras más trepo sobre tus ramas

Tus alas se extienden en el árbol mimado
al que diste de lactar
y te espera con el ansia de un niño
despojado de su juguete favorito

Ahora lo veo afuera
distante marchito oscuro olvidado
como tus cenizas en el armario
rodeado de mosquitos de mil ojos

A su costado la banca acostumbrada
a ser útil para dos transeúntes
le cuesta creer que ya no escuchará tu voz

Debajo el pasto vestigio de promesas
se bambolea hacia el norte
en busca de un rastro que le lleve a ti
y el bochorno del sol ido contigo

Adentro pasa el invierno
los muebles rechinan tu nombre
aunque pronto notarán que ya no regresas
y los dejas con el sonar de las piedras a cambio


Así cien noches han pasado
no he descubierto bandera que se agite a mi viento
todo está desgastado menos tus huellas
intactas en el marco del respaldar

Tal vez estas palabras no naveguen hacia ti
pese a que son sencillas como los lunes
y a lo mejor sirvan de inspiración a otros jóvenes
que esperan en un mundo paralelo expliques
por qué encarnaste tu sombra en mis pies sin avisarme






Desierto de agua


No es la lluvia la que te moja
son mis ojos oxidados desgastados
como un escudo por el paso del tiempo
los que protestan silenciosos tercos a la noche

Debes estar empapada
lo intuyo y es seguro
ya que a esta hora los lobos aúllan en el Norte

Una laguna se forma a tu paso
no sabes si pisarla o esquivarla
o tal vez sólo pensar en lo que dejaste

De pronto me viste
como un espejismo bañado en la luna
dibujado delante tuyo

¿Será Franco el que me llama?
te preguntarás sin hallar la respuesta








Fuente de deseos


Crucé el charco de océano frondoso
a la búsqueda de la bota famosa  tierra de antigua herencia
donde  hubo un imperio de gloria y sangre
en una de sus urbes de místicos monumentos de caliza
hallé una fuente por la guía de una compañera de antaño
como una brújula al tanteo orientada por las nubes

Rodeada a ella  un paisaje de paraguas se explaya
en un horizonte negro de cabo a rabo como techo sin luz
dejándole a la lluvia un ápice para escabullirse

Un pozo de líquido dorado
se refleja en el manantial de Trevi
donde se prometía la ejecución de  fructíferos deseos

En ese momento solía caminar de espaldas al futuro
conservaba en un frasco el aire que guarda su aliento
sin entender que las cadenas se abren con el tiempo

Las demandas a la fuente de una próspera felicidad y salud
no se hicieron esperar  mis oídos se bloquearon
al tacto del barullo encontré refugio en el silencio

Pero también estabas tú  amiga de peripecias
guía primaveral conocedora de enigmas
la única que pudo descifrar una voz omisa
y me dio una moneda escéptica
que cayera junto a ti como un cajón en tierra
en el más profundo abismo del olvido





I



Camino por un pasillo de luces
al tanteo ciego de un principiante
que desconoce las nuevas reglas del juego

Visualizo una cola de serpiente exhalada de mi aliento
desesperada como un animal indefenso en medio del fuego
por no quedarse en el portón tallado de granito

El pasado calcinado a través del túnel del tiempo
traza un nuevo mapa ausente de sentidos
borra las avenidas atestadas de recuerdos
que nos vieron pasar sin dejar manchas

Entre mi ser y tu YO
hay tanta distancia como los años luz entre Venus y Marte
mis tripas mi corazón mi baso mi hígado inertes
son los que han construido un muro entre planos

Poco queda del aire natural cargado en mis pulmones
viviré como las rocas del bosque
no necesito ni de él y menos de ella para existir

Cerca de la recepción del umbral
hay un libro escrito en sangre
mi nombre próximo en lista de espera
a la guarda de ser llamado en breve

Imagino renacer en un jardín
de pastos iluminados por la faz del sol
manantiales  cascadas  ríos  pozos
que aguantarán mis lamentos sin chistar

Sin embargo
todo parece ser
lo movible lo inefable
una ilusión rizomática

Sucede que en la otra esquina
el río inevitable que todos navegarán
hay un espejismo donde estoy sentado
con papel y lapiz en las manos





II



La brisa corre y hela como el polo norte en invierno
traspasa los cuerpos sin vida en cajones
que despiden un manto nevado
y congelarán las huellas dactilares

Sin identidad
ni pasado
entre vivir en tierra húmeda
y ser comido por gusanos
no hay mayor diferencia

Afuera
escuchas a tus padres  amigos  hermanos
mascotas y cuanto curioso presentes
en un marco de velas encendidas con calma
a esgrimir lo mejor de este breve momento eterno

Igual para nosotros
se acabaron las días y fechas exactas
el tiempo se embarca como un bote a la nada
en una carretera que desconoce su destino

Se acerca la hora del descenso
un mar de pastos amarillos y variedad de flores
adornan el paisaje otoñal que se refleja en el pozo
mientras una melodía de voces enternadas parecen llamarme

La falda del mar
se abrirá por última vez
para recibirme en sus olas
como una boca que prometió no engullirme
pese a que pronto me recogerá

Aunque los símbolos pierden su estructura aquí
hay verdades innegables como el excremento de paloma
que adorna las sepulturas de los pobres occisos
a los que cubren de blanco sus nombres

Suena un micrófono  parece que ya es hora
de entrar al hoyo ser pisado por hormigas
nadar fuera de mí y tirar las redes
como un pescador que se despide para siempre
despues de recoger los últimos frutos en un bote hacía

(Fondo musical lágrimas y más lágrimas muy a pesar mío)





VI



El esperado despertar llegó
las puertas del umbral se abren

El profundo color de tus ojos en el lago
inunda el camino tornasolado
y la soledad de la bandera invisible en la plaza

Los sentidos se extinguen como el apagado de un foco
en el portal limítrofe próximo a alcanzar el bienestar
que había sido esquivo y acorazado por la memoria

Ingreso por el rumbo gris donde se revolotean las hojas
entre un millar de seres que balbucean algo ininteligible  original
como mendigos arrojados a una miga de pan

De un chasquido se prenden las antorchas
la vacuna para el dolor ha llegado sin inyección
quedo perplejo al ver  piedras convertirse en estrellas

Espejos sin fin revelan el cuadro final:
neblina espesa como un manto de alpaca
extraviado en un paraíso perdido
meditación auscultatoria
contemplándome fuera de mi sexo
mientras bebo la leche cósmica del seno de la vía láctea
y espero que sean las siete y domingo
para extirpar ese amor de cordilleras blancas





VII




Este universo ajeno a los astrónomos a los telescopios
se encuentra dentro de una masa polisémica
donde el sol tiene hermanos mayores y primos

Aquí
el ritmo de las pulsiones se acompasa a la velocidad de relámpagos
el tiempo se vierte como líquido en una fuente oblicua

Descubro que somos parte de una misma lengua de fuego
la memoria una jauría que deambula al acecho
para separarme de la bacteria primigenia del Big Bang

Penetro un espacio donde no hay oxígeno
ni agua ni moscas ni hormigas
para mantener todo en equilibrio
la materia es aniquilada desmembrada atomizada fisurada
la identidad construida ya desconocida
sólo queda esperar el parto de una nube inmaculada
y que florezcan lirios blancos bajo los árboles gemelos de Sala






VIII



Regreso al cascarón
envuelto en nudos ancestrales
ligándome de íntegro a la jungla astral

Un susurro estruendoso abarcador
escarapela lo último de un ser desvalido
y ausente de su existencia primaria

Unas sombras carroñeras como buitres en el desierto
espera a que caiga tendido entre huesos áridos
muerto de sed de mí mismo herido por insectos

Sale espuma  tiemblo de reducir en ideas
a mi lengua a una sola aglutinante sin sexo
y mis extremidades a una cápsula de cadencia hipnótica









Biografía/Biografía. 


Franco Osorio Paredes (Lima, 1987) poeta, periodista y futuro literato. Acaba de publicar su primer poemario "Mar de ecos" en México con Ediciones el viaje. Ha participado en distintos recitales y eventos culturales en Lima y en distintas provincias del Perú. Participo en la Anti- Feria del Libro de Guadalajara (la ferias más grande de editoriales independientes en Latinoamérica), en el festival de poesía de Cusco y se prepara para un festival en Piura para el 2015. 





domingo, 30 de noviembre de 2014

Virginia Benavides: "Sé de él por las plumas que me encuentran en el respiro."

¡Qué manera de irse! ¿Cuánto de ella se abandonó en éstas palabras? Virginia parece incompleta, pero la ausencia de ese "algo" son los poemas inéditos de los que hoy se desprende. La primera lectura de lo que pronto será "Descierto", su siguiente proyecto literario, me brindó una historia que aporta profundidad, pero ya en la segunda lectura descubrí lo que la autora realmente quiere revelar: la poesía es un ritual de ida, en el desierto y de noche. Los elementos se acomodan dulcemente para darnos una excelente imagen: el desierto. Ella pregunta: ¿Qué desierto somos? Creo que Virginia no lo sabe, pero sospecho que ya encontró esa gota de agua. 





DESCIERTO




                                                                                                      Para lluvia, mi Mar



Abre la mente y cierra el libro de reclamaciones, susurran los remolinos.  Arena cernida en las manos. Abre y cierra. Y despena. O despeña.






Cuencos de luz en las manos, latidos de agua en las dunas y un oasis que pronostica un sueño de espejos futuros. Lo que acontece es una radiación de isla en tu ascenso a la fuente, como si un altar de agua te esperara para saciar  sed y atravesar sequía hasta llegar a tu cuenca o pozo ciego. Redención de tragaluces o esquinas volteadas a callejones oscuros para tu vela encendida. Aire caliente que respiro y una voluta de pureza inspirada en esta ascensión a cima o risco desde donde contemplar la arena en su deslumbre de árida melancolía.






Lo que acontece es una radiación de flor amarilla en los ojos idos y revive a los juguetes de la infancia, un esperma niño en fértil retorno a las andadas interiores.  Prende sonrisa la luz y el asomo invita a las ventanas a hacer una fiesta callejera en la habitación de los mayores. Prende la flor y se enraíza en tu deseo de agua. Ganas de portarse mal, galopar en una infantería marina y volverte tribu de niños perdidos  jugando a brillar en su casita de arena.






Corre, corre, el salar te busca, no estás solo: vive tanta sed dentro que todo se vuelve un lecho marino para esta lengua de palabras resecas. Corre, no te detengas. El tiempo es corto para este aire breve y las cantimploras se han enfermado de añoranza lluvial. No te detengas, podrías perderte en las trampas del eco y no llegar a la duna prometida. Corre, el salar te busca y podría infestarte de sed serial. No te detengas.






Llanura finita, cielo de mares. Arrasa el viento ciudades imaginadas donde nunca viviré. Sueños incendiados por la soledad que combustiona armónico paso de cactus nómada. Nadar en nada y destellar en la extinción de sombras para abrir el ojo de pez e iluminarte. Abrasarlo todo y procrear un sol tibio para tus tardes de arena.







La transparencia. Llave de agua. Latido de nido. Un ala duerme en la maleza de Versa. Un ala  que entibia la tundra y se hace hoja. Verde limón en la mirada. Qué contentura de cataratas se me recuesta. Hielo travieso en las espaldas. Un ala cristalina que me ríe. Una pluma recién nacida. Versa conversa con su gota de agua.







¿Qué pájaro ha hecho su nido en mi cabeza y canta cuando estoy sin alma? Planea en mí como si mi cielo le bastara y canta en mi árbol de silencios. Azulejo es o quizás un cardinal. Esconde su canto cuando retorno a mí y se hace el dormido.  Trina y  vuela y se arrulla en mis pensamientos más cálidos. Pero no me engaña: sé de él por las plumas que me encuentran en el respiro.







Nublo. Acuíferos ojos redimen sequía en el desertor.  Desierto que guardas ríos subterráneos, tesoro antiguo para tu aridez porvenir.  Humeo para la lluvia, danzo alrededor de la fogata y ofrendo mi sentido más ido. Nublo. Ventanas de agua que abro para no dejarme solo.






Beso de aire para tu calor de lumbre dormida. Mentolhado. Beso reverso en tu extinción. Huida a los nenúfares o fosas azules. Beso converso para tu piedra de descanso. Isla de agua asoma en la canción de la caracola. Beso y reverso esta saciedad de vida, de haberte muerto como una muñeca rusa. Beso de viento dorado para tu sueño de exilio.  Beso de caracola en tu oído de mar.







¿Qué voló en esa cueva sino un ave de la noche? No es otro el aleteo que este soltar amarras en la noche mental y salir a navegar mundo como un recién nacido. Qué sueño blanco de soles en los ojos para verlo todo distinto desde el viento. Mundanal desierto que me cobijas, que atraviesas la soledad como una saeta de mieles solares.  ¿Qué cueva somos para cobijarnos y apacentar a nuestro animal salvaje que anida dentro? ¿Qué desierto somos?







¿Podré regresar y ser el mismo luego de haberte conocido?  El viento deshace las nubes y es el amo en el incendio solar. Los pasos labrando un camino que no volverás a pisar. Me interno en los acueductos y oigo el canto de ese río subterráneo que nos inunda. Fluye la vida y cuando estés quieto recuerda el brillo de ese ojo en que contemplas mi tránsito de canto invadiendo sequía. Sabiduría del viento: ensimisma.









MIRADA-BIOGRÁFICA:

Virginia Beatrhice Benavides Avendaño (Lima, 1976) Bachiller en literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue codirectora y colaboradora de la Revista Dedo Critico. Publicó el poemario Exstrabismo en el año 2003. Poemas suyos han aparecido en revistas como Isla Negra, Cronopia, Magdala, Poetas del Asfalto, entre otras. Ha participado en recitales de poesía y encuentros literarios. Ha realizado performance y malabares. Este año ha presentado e incendiado el poemario Sueños de un bonzo. Ella tiene una mirada maldoror.  


jueves, 13 de noviembre de 2014

Patricia Tauma Romero: La Dama Oscura.

Después de leer estos versos me queda en el pecho una angustia. Algo me falta. ¿Qué efecto es éste que tiene la poesía? La poeta misma se pregunta "¿Qué sucede ante la ausencia de las sílabas conjugadas, / si solo queda una letra muda?" Es tan placentera y extraña la sensación de haber leído un poema tan sincero, que cuando te encuentras con uno, el desconcierto es evidente. Debe ser, seguramente, los elementos tan sencillos que emplea para conmovernos los que logran este fenómeno. Y es que Patricia Tauma involucra tanto su esencia, que la lectura se convierte en reflejo fiel y enriquecedor de la oscuridad que en ella habita. 






Voces sin voz




AX



Bajo la sombra del instante renuente al olvido
sin licencia en el tiempo
murmuraba el tunante
aquellos sueños extraviados
aquellos sueños que bregaron con la nada en el infinito
mas su exhausta osamenta
solo buscaba un albergue
para cobijar sus desparramados intestinos.




BXI



Reptando
cruzó el túnel embadurnado de estiércol
guiado tan solo
por una luciérnaga
a paso marcial
eran sus lágrimas coaccionadas
eran sus lágrimas naufragas de instinto.





CXII




¿Qué sucede ante la ausencia de las sílabas conjugadas,
si solo queda una letra muda?

Queda tan solo
al fin del trayecto sin rumbo
la huella del boceto sin registro
en el brío de una máscara sin dueño.








Reminiscencias vespertinas

“Soy un alma desnuda en estos versos,
alma desnuda que angustiada y sola
va dejando sus pétalos dispersos.”
Alfonsina Storni




Una tregua
antes que se consumiera
el último retazo.

Fue su aliento
quien acarició mi piel desnuda
cubierta del hiel que él mismo me embadurnó
mientras mi ser comulgaba en el exilio.

Fue el viento sepulcral que no perdona
quien dispersó las cenizas de mis cabellos
al pie del viejo roble
único testigo de mis más inconfesables secretos.

Fue la inocencia
quien huyó
sin tregua
sin mirar atrás

Mis pasos siguieron el tiempo cíclico de las hojas
ya en el cenit de mis circunstancias

mas mi alma se resquebrajó
ante el aullido

de mi destino inescrutable.







Patricia Victoria Tauma Romero es escritora y poeta conocida como la Dama Oscura. Nació en la ciudad de Huancayo, estudió primaria y secundaria en la Institución Educativa Particular Gelicich, sus estudios superiores lo realizó en la Universidad Nacional del Centro del Perú,  graduándose como licenciada en pedagogía con la especialidad de Español y Literatura. En su época universitaria fue integrante del círculo literario Maskil Khan (un grupo de jóvenes amantes del arte y realizaban tertulias literarias, así como recitales poéticos). Patricia fue presidenta por dos años consecutivos del Movimiento Cultural Dosamarus  y  directora de la revista literaria Estepario. Tiene diversas publicaciones entre cuentos, poemas y artículos de opinión en las revistas literarias Estepario y Altares de la ciudad de Huancayo, el diario Regional Hoy y la revista literaria Contracorriente de Huánuco. Fue antologada en los libros “Titulares y suplentes de la región centro” y “Seven”. Actualmente es una de las más entusiastas gestoras culturales de la región centro del Perú.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Mari Nakazaki: "Si pudiese me hubiera ido yo de mí hace tiempo"


Mari Nakasaki es una mujer que empieza a buscarse poéticamente, o comienza a encontrarse. Como sea, es un proceso que aún no culmina. Su mente, al parecer, está resolviendo una serie de "fotografías" que remedan lo que ella asume que es: "un cuerpo entristecido sin razón". Cada verso me resulta insistente a la hora definirse, y sospecho que por tal motivo no se encuentra una coma (,) o punto (.) que conceda una pausa. Mari debe ser así, una jovencita sin treguas. 




MI CUERPO




entorpecido con los días
descascarado con la humedad
sublime en la espera

atrofiado
con los cables de luz del poste de la esquina

reconstruido como la acera de enfrente

vacío
como la carne a base de grasas saturadas
ofertado en supermercados
destrozado por el siglo

entumecido en una orilla repleta de crustáceos
con las horas
abominable

Mi cuerpo
que vive
arriba
delante
detrás
de costado encima abajo atrás

cerca y fuera
del rincón
de tu altar
del ataúd

Mi cuerpo
entristecido sin razón
menguado
Mi cuerpo
sigiloso
lento y silencioso

Mi cuerpo
éste mi cuerpo
que vive a expendías de tenerte






ME PUDRO




Sobre esta roca que no alimenta
En el blando rencor de esta noche

Me pudro entre ceja y ceja
Me ahogo en la distancia de los techos
Sobre los suelos donde yacen mis muertos
Se pudre mi carne por dentro
Y de mí sale un hijo que no conozco
Apesto

Me pudro
Mujer estéril
No existo
Entre colinas que cercan el espacio
Entre el ruido de autobuses
Bajo la sombra de un moribundo
En la falta de luz
Que nada da,
Y nada quita
En la música imposible
Que no alcanza sus propias manos
Y se le rebalsa la sangre hasta el hastío

Me pudro
Yuxtapuesta en la nada
Sobre olores fétidos
De espaldas al estiércol de mi infancia

Me pudro
Por esta muerte
Me pudro y no lo evito
Y lucho por esta muerte sólo mía
Esta mi muerte
Que traspasa infinito





CANCIÓN DEL ANÓNIMO

(…)Sólo para olvidarte
he sido todo lo que nunca he sido.
Yo confundí el amor con los amores.
Y los amores fueron espejismos.
Y en una caravana de disfraces
atravesé desiertos infinitos.
Y todo ha sido tarde.
Y todo ha sido inútil, amor mío.
Crucé bajo los mares sin mojarme.
He vivido sin ti:
nada he vivido.

César Calvo


Yo te hubiese querido
y hubiese escrito tu nombre
en un cuaderno atlas #602
cuadriculado de ochenta hojas
y ninguna en blanco
80 hojas con tu nombre
de derecha a izquierda
como al otro lado del mundo
te hubiese querido
desde lo más viejo de mi cuerpo
te hubiese querido
como se quieren en oriente
y besado tu cuerpo
de derecha a izquierda
de izquierda a derecha
te hubiese besado
yo te hubiese querido
y hubiese dibujado tus manos
en la contracarátula
de mi cuaderno atlas #602
cuadriculado de ochenta hojas
y todas en blanco
80 hojas en blanco sin tu nombre porque
yo no te conozco
y sólo sé de tu mano que reposa en mi cuaderno
en blanco
como los días
y las horas
en blanco

imposible quererte
imposible

porque yo no te conozco
ni conozco el oriente
ni beso tu cuerpo
de arriba abajo
de abajo hacia arriba
yo beso sólo
tus pesadas manos
que escriben hermosa-s
desde cualquier punto
hacia la nada
de mi cuaderno en blanco
yo te hubiese querido
como queremos a la mañana
y hubiésemos llorado
juntos
lejos de tu cuerpo
lejos de las páginas en blanco
lejos de tu letra
cerca de nosotros
y nos hubiésemos jurado
quemar las ochenta hojas
de distancia entre tus manos
y las mías
y las hubiésemos recorrido
las ochenta hojas
entre tu izquierda y mi derecha
entre mi cabeza
y tus zapatos

Y yo te hubiese olvidado
sin saber tu nombre
sin alcanzar tu cuerpo
te hubiese besado las manos
hubiésemos conocido oriente
pero te vas
y yo lo entiendo

si pudiese
me hubiera ido yo de mí hace tiempo












Mari Nakazaki (María Isabel Nakazaki Seminario – Chiclayo, 1993). A los cuatro años armé mi maleta para irme de casa, pero no me lo permitieron, decidí habitar en mi cabeza, en donde me encuentro hasta el día de hoy. Algunos lo llaman Lima. Escribo cuentos y poesía desde muy pequeña gracias a una amiga que ahora se encuentra fuera de esta ciudad, pero dentro de mi mente. Actualmente estudio fotografía. Uno de mis sueños es ser directora de orquesta, pero para eso haré cine, y sobre todo, en cada cosa que haga: poesía.



lunes, 6 de octubre de 2014

Kreit Vargas Gómez: "Todo lo sagrado en mí no es algo que pueda ser nombrado"

Con Kreit Vargas Gómez caigo en la tentación de incurrir en el análisis de sus poemas en forma individual, supongo que es porque no consigo encontrar su visión totalizadora, como es la filosofía; pero esto no es filosofía, esto es poesía, y cada poema del poeta es el resultado de un movimiento, o así lo entiendo. Cada texto tiene un aroma y un color distinto, una textura y una dirección diferente. Aún así, la poesía de Kreit es fácilmente identificable, como él escribe "podrías volarte la cabeza pero no el pecho en la búsqueda desmesurada de una epifanía". 



[TONAYAN]



Tuve un color hermoso
Un lugar donde mi oro era irremplazable
Jade en la fiesta de la sangre
Donde mi ejército se convirtió en barro sobre la marcha

Ahora mi enemigo agoniza enloquecido por la belleza de la calma
Proclama su derrota en el movimiento
Nada puede contra la estela invisible de mil hombres volviendo a la batalla por siempre
Secreto motivo arrebatado al sueño de la piedra
A su primer canto
Aquí
Abandono la primera estancia donde la vida brota como agua incomparable
Agua para la sed insaciable de los vencidos en el campo donde crecen los palacios elementales
Donde el sol desciende convertido en una bestia fraterna
Para besar nuestras frentes
A lamer nuestro último latido





[CEMPAZUCHIL]



Atraído por el aroma del sol macerado en la boca de las flores
No pude recordar la dirección del puerto tras el jadeo constante del nopal
Entonces volví sobre la búsqueda encarnado en el caracol y su doble prisión

Tuve un rostro en la historia de las revoluciones invisibles
Un vínculo sagrado con la estrella amada de los asesinos
Aprendí el rito callado del primer hombre que busca un lugar para morir
Abedul primordial esperando el regreso de las mariposas

Esta playa en su memoria me devuelve sobre su paranoia interminable
Mineral legítimo regido por la turbulencia celeste
Cuando el sol era un dios
Y mi voz un elemento precioso e inestable
Devine en agua renovado por el ascenso del salmón y su reino generoso de muerte

En cada dimensión propuesta por sus matemáticas prevaleció el fuego
Domesticadas las sombras y la presencia del lobo en la escena cotidiana del pan
Las oraciones se convirtieron en el sordo aleteo de la libélula en el día renovado

Antecedidos por estallido de la semilla que retorna al sueño
La calma se hace posible en la tempestad de la carne





[SUICIDIO]




Thích Quảng Đức
Todo lo sagrado en mí no es algo que pueda ser nombrado
el fuego que me envuelve es un sereno animal
despertando después de un largo silencio
ninguna palabra es pilar para este sueño
A menudo nadie canta esta belleza
me antecede este polvo
esta similitud
con el
sol


[el espíritu a través del bosque en llamas]
[hipnotizado por la calma se descubre]





[JARDINES FLOTANTES]



Tarde, por la mañana eras un rumor ancestral. Qué idioma es el que te hace uno con el ruido interminable de langostas devorando la memoria. Un laberinto para el caminante que cae en el mundo desde lo más alto. Piérdete, bestia tierna en los evangelios del ayahuasca. Hermosa enredadera que da muerte al árbol que respira por encima de los organismos fundamentales. Otro es mi ser, otro su reino de héroes vencidos. Máscara dorada en la noche perdida. Termina pronto esta columna de humo, está conformación de niebla donde se edifica el día, descifra este teorema absurdo. Yo no era sino él. Yo no era sino él. Yo no era sino él. ¿Tú lo recuerdas, no es así? La voluntad del templo es reducirte a cenizas hasta el punto de olvidarte, escucha a quien te aguarda entre tormentas, escúchalo. Mastica tu lengua. Tú no eres sino él. Escribe la historia que deje a los hombres sin cielo, destrúyelo todo, necio comerciante de perfumes olvidados. Ella es tu abismo. ¿Comprendes? Sus palabras son el mercurio que te va matando. Entierra lo que nunca tendrá nombre. Tú glaciar palpitante. Delicadezas que se cuelan entre sacrificios. Este niño no tiene nombre. Ámalo porque a pesar de no ser nadie viste un cuerpo. Invisible. Mi ser es otro y mi reino se instala en los basurales del corazón.
Mi ser es otro. Bendecida mi voz por la vitalidad de la semilla. Mi ser es otro y no lo recuerdas. Escúchate, el agua no canta el giro de los anillos de Saturno. Ese mar muerto te recuerda a tu padre, ese mar muerto te recuerda a tu madre, a toda tu familia en extinción. Nube, conjuras niebla con la boca rota por su nombre, bebes e inhalas probabilidades efímeras, yo me pierdo en mí.
Todo se ha ido separando bajo la matemática estricta del primer llanto. Pronuncia el nombre de la criatura más hermosa que borro la memoria de todos. Esta carta nos habla de la muerte de una constelación. ¿Entiendes el juego? El vientre de su primogénito es azul y es un planeta de agua. La niebla me permite advertir mi oración definitiva. Esto soy yo ¿Adviertes el humo? Esto soy yo. Nací ciego y ya era tarde para respirar.
Tengo un nombre y niebla en el pecho. Hermano preciado, triste por no decir triste. Poseo y me avergüenza este artificio de luces. Pálido entre la mañana motorizada te desprendes articulado por las derivas. Tú eres el otro, el convencido. ¿Qué hablas cuando exaltado por las multitudes te marchitas en los cementerios?
El latido del ser a quien odias te puebla. Amas en secreto ese cuerpo, pero ningún fuego te mostrará su sombra. Piensa en el otro que te observa diariamente tras el humo. Te digo necio, también él te observa como un dios demente tras las sombra. ¿Eres el otro no es cierto? Redimido atraviesas los jardines entre el estupor de los niños santos.
Los cánticos empiezan.
Té de jazmines para la sed de lo absurdo.
El jardín florece en el desierto.





[LOS FUNDAMENTOS DEL CIELO]



Me pregunté quién era, luego todo fue gritos. Yo no podía ver bien a través del humo. No adiviné este temporal, lo advertiste demasiado tarde.
Ya no sueño. Humea el cuerpo, un incendio forestal quizás. Recuerdo Paris, el invierno congelando las mentes de miles. Pude saber. Pude entender. Quizás el sonido que produjo aquel animal que fue destrozado por la ternura sea anterior al universo. Soy un pequeño dios. Desastroso elemento indefinido. Templar las cuerdas hasta romperlas. ¿Y el miedo? A veces sí ocurría. Cuando todos bajaban la voz y el eje del planeta chirriaba. Alrededor de las ocho de la noche, los disparos se escucharon. El silencio es una construcción absurda. Punto. Muere el dirigente del primer partido político y las rosas se abren. Y bien si todas las muchachitas andan a pie por el borde del río sonriendo. Y de nuevo solo humo en lugar de carne. Eso dicen las estadísticas. Eso dicen los noticieros. Eso dice mi abuelo que está sentado a mi lado desde que murió. ¿Acaso el país podría soportar el peso de tantas obligaciones? Yo hablo. Los espías han decidido despejar el área, no volveré la mirada atrás. Pude haber muerto, ¿lo sabes?. Es lo más hermoso del mundo. Y es así como los conquistadores encontraron una mina informal en su pecho. Podrías volarte la cabeza pero no el pecho en la búsqueda desmesurada de una epifanía. Corrijo las líneas con las que historia manipula a los hombres, frente a un jarrón de porcelana, esmaltado en tres colores. Es la época de Wan Li.
Las decapitaciones en las alturas del Himalaya fueron un juego entretenido, para cuando desperté eran piedras rodando por los acantilados. La renovación de un idioma y la estúpida manía de buscar la perfección. ¿Cuántos muertos guarda el jardín? Los símbolos negros nacidos del pincel resquebrajan el rostro de los niños. Quiero pensar que el amanecer llegará. Los balnearios de la melancolía y el estremecimiento juvenil trepan esta columna de aire. 
Leopardos hermosos corren por las calles en busca de la primera presa, cuando el día se cierra y no hay escapatoria. ¿El cuento tiene varios momentos? a donde había partido toda esa gente sin armas. Con cierta habilidad táctica, entrenaba nubes por las tardes.
Yo creí en su sueño. 
Otro disparo ¿lo escuchaste? 
Él está rendido por ella, pero quizás no sea por la belleza sino por el perfume.
Volveré a París para no escuchar los disparos. 
El jardín empieza a florecer, puedo guardar un poco de este tiempo en mis bolsillos.
La dulzura extrema y radical de la flor que lo niega todo.
Ser un dios demente girando alrededor de la tierra.
Un ojo que juzga y asesina.












Bio-ruido

Kreit Vargas Gómez, invierno del 84, encendemos todas las luces y escogemos un pequeño lugar en la oscuridad, nació en Arequipa, desde entonces busca formas de destruir los átomos que lo conforman. Participó en festivales en Perú, Chile, Bolivia, México y Praga, últimamente trabaja 3 poemarios que probablemente no vean la luz.
Habita eventualmente el Asteroide B612, ha obtenido varios reconocimientos por su trabajo escritural, pero últimamente piensa en convertir sus libros en atentados, la tabla periódica de elementos químicos es un aliado imprescindible.
Últimamente descubrió que su alma es transparente como el ron.