domingo, 30 de noviembre de 2014

Virginia Benavides: "Sé de él por las plumas que me encuentran en el respiro."

¡Qué manera de irse! ¿Cuánto de ella se abandonó en éstas palabras? Virginia parece incompleta, pero la ausencia de ese "algo" son los poemas inéditos de los que hoy se desprende. La primera lectura de lo que pronto será "Descierto", su siguiente proyecto literario, me brindó una historia que aporta profundidad, pero ya en la segunda lectura descubrí lo que la autora realmente quiere revelar: la poesía es un ritual de ida, en el desierto y de noche. Los elementos se acomodan dulcemente para darnos una excelente imagen: el desierto. Ella pregunta: ¿Qué desierto somos? Creo que Virginia no lo sabe, pero sospecho que ya encontró esa gota de agua. 





DESCIERTO




                                                                                                      Para lluvia, mi Mar



Abre la mente y cierra el libro de reclamaciones, susurran los remolinos.  Arena cernida en las manos. Abre y cierra. Y despena. O despeña.






Cuencos de luz en las manos, latidos de agua en las dunas y un oasis que pronostica un sueño de espejos futuros. Lo que acontece es una radiación de isla en tu ascenso a la fuente, como si un altar de agua te esperara para saciar  sed y atravesar sequía hasta llegar a tu cuenca o pozo ciego. Redención de tragaluces o esquinas volteadas a callejones oscuros para tu vela encendida. Aire caliente que respiro y una voluta de pureza inspirada en esta ascensión a cima o risco desde donde contemplar la arena en su deslumbre de árida melancolía.






Lo que acontece es una radiación de flor amarilla en los ojos idos y revive a los juguetes de la infancia, un esperma niño en fértil retorno a las andadas interiores.  Prende sonrisa la luz y el asomo invita a las ventanas a hacer una fiesta callejera en la habitación de los mayores. Prende la flor y se enraíza en tu deseo de agua. Ganas de portarse mal, galopar en una infantería marina y volverte tribu de niños perdidos  jugando a brillar en su casita de arena.






Corre, corre, el salar te busca, no estás solo: vive tanta sed dentro que todo se vuelve un lecho marino para esta lengua de palabras resecas. Corre, no te detengas. El tiempo es corto para este aire breve y las cantimploras se han enfermado de añoranza lluvial. No te detengas, podrías perderte en las trampas del eco y no llegar a la duna prometida. Corre, el salar te busca y podría infestarte de sed serial. No te detengas.






Llanura finita, cielo de mares. Arrasa el viento ciudades imaginadas donde nunca viviré. Sueños incendiados por la soledad que combustiona armónico paso de cactus nómada. Nadar en nada y destellar en la extinción de sombras para abrir el ojo de pez e iluminarte. Abrasarlo todo y procrear un sol tibio para tus tardes de arena.







La transparencia. Llave de agua. Latido de nido. Un ala duerme en la maleza de Versa. Un ala  que entibia la tundra y se hace hoja. Verde limón en la mirada. Qué contentura de cataratas se me recuesta. Hielo travieso en las espaldas. Un ala cristalina que me ríe. Una pluma recién nacida. Versa conversa con su gota de agua.







¿Qué pájaro ha hecho su nido en mi cabeza y canta cuando estoy sin alma? Planea en mí como si mi cielo le bastara y canta en mi árbol de silencios. Azulejo es o quizás un cardinal. Esconde su canto cuando retorno a mí y se hace el dormido.  Trina y  vuela y se arrulla en mis pensamientos más cálidos. Pero no me engaña: sé de él por las plumas que me encuentran en el respiro.







Nublo. Acuíferos ojos redimen sequía en el desertor.  Desierto que guardas ríos subterráneos, tesoro antiguo para tu aridez porvenir.  Humeo para la lluvia, danzo alrededor de la fogata y ofrendo mi sentido más ido. Nublo. Ventanas de agua que abro para no dejarme solo.






Beso de aire para tu calor de lumbre dormida. Mentolhado. Beso reverso en tu extinción. Huida a los nenúfares o fosas azules. Beso converso para tu piedra de descanso. Isla de agua asoma en la canción de la caracola. Beso y reverso esta saciedad de vida, de haberte muerto como una muñeca rusa. Beso de viento dorado para tu sueño de exilio.  Beso de caracola en tu oído de mar.







¿Qué voló en esa cueva sino un ave de la noche? No es otro el aleteo que este soltar amarras en la noche mental y salir a navegar mundo como un recién nacido. Qué sueño blanco de soles en los ojos para verlo todo distinto desde el viento. Mundanal desierto que me cobijas, que atraviesas la soledad como una saeta de mieles solares.  ¿Qué cueva somos para cobijarnos y apacentar a nuestro animal salvaje que anida dentro? ¿Qué desierto somos?







¿Podré regresar y ser el mismo luego de haberte conocido?  El viento deshace las nubes y es el amo en el incendio solar. Los pasos labrando un camino que no volverás a pisar. Me interno en los acueductos y oigo el canto de ese río subterráneo que nos inunda. Fluye la vida y cuando estés quieto recuerda el brillo de ese ojo en que contemplas mi tránsito de canto invadiendo sequía. Sabiduría del viento: ensimisma.









MIRADA-BIOGRÁFICA:

Virginia Beatrhice Benavides Avendaño (Lima, 1976) Bachiller en literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue codirectora y colaboradora de la Revista Dedo Critico. Publicó el poemario Exstrabismo en el año 2003. Poemas suyos han aparecido en revistas como Isla Negra, Cronopia, Magdala, Poetas del Asfalto, entre otras. Ha participado en recitales de poesía y encuentros literarios. Ha realizado performance y malabares. Este año ha presentado e incendiado el poemario Sueños de un bonzo. Ella tiene una mirada maldoror.  


jueves, 13 de noviembre de 2014

Patricia Tauma Romero: La Dama Oscura.

Después de leer estos versos me queda en el pecho una angustia. Algo me falta. ¿Qué efecto es éste que tiene la poesía? La poeta misma se pregunta "¿Qué sucede ante la ausencia de las sílabas conjugadas, / si solo queda una letra muda?" Es tan placentera y extraña la sensación de haber leído un poema tan sincero, que cuando te encuentras con uno, el desconcierto es evidente. Debe ser, seguramente, los elementos tan sencillos que emplea para conmovernos los que logran este fenómeno. Y es que Patricia Tauma involucra tanto su esencia, que la lectura se convierte en reflejo fiel y enriquecedor de la oscuridad que en ella habita. 






Voces sin voz




AX



Bajo la sombra del instante renuente al olvido
sin licencia en el tiempo
murmuraba el tunante
aquellos sueños extraviados
aquellos sueños que bregaron con la nada en el infinito
mas su exhausta osamenta
solo buscaba un albergue
para cobijar sus desparramados intestinos.




BXI



Reptando
cruzó el túnel embadurnado de estiércol
guiado tan solo
por una luciérnaga
a paso marcial
eran sus lágrimas coaccionadas
eran sus lágrimas naufragas de instinto.





CXII




¿Qué sucede ante la ausencia de las sílabas conjugadas,
si solo queda una letra muda?

Queda tan solo
al fin del trayecto sin rumbo
la huella del boceto sin registro
en el brío de una máscara sin dueño.








Reminiscencias vespertinas

“Soy un alma desnuda en estos versos,
alma desnuda que angustiada y sola
va dejando sus pétalos dispersos.”
Alfonsina Storni




Una tregua
antes que se consumiera
el último retazo.

Fue su aliento
quien acarició mi piel desnuda
cubierta del hiel que él mismo me embadurnó
mientras mi ser comulgaba en el exilio.

Fue el viento sepulcral que no perdona
quien dispersó las cenizas de mis cabellos
al pie del viejo roble
único testigo de mis más inconfesables secretos.

Fue la inocencia
quien huyó
sin tregua
sin mirar atrás

Mis pasos siguieron el tiempo cíclico de las hojas
ya en el cenit de mis circunstancias

mas mi alma se resquebrajó
ante el aullido

de mi destino inescrutable.







Patricia Victoria Tauma Romero es escritora y poeta conocida como la Dama Oscura. Nació en la ciudad de Huancayo, estudió primaria y secundaria en la Institución Educativa Particular Gelicich, sus estudios superiores lo realizó en la Universidad Nacional del Centro del Perú,  graduándose como licenciada en pedagogía con la especialidad de Español y Literatura. En su época universitaria fue integrante del círculo literario Maskil Khan (un grupo de jóvenes amantes del arte y realizaban tertulias literarias, así como recitales poéticos). Patricia fue presidenta por dos años consecutivos del Movimiento Cultural Dosamarus  y  directora de la revista literaria Estepario. Tiene diversas publicaciones entre cuentos, poemas y artículos de opinión en las revistas literarias Estepario y Altares de la ciudad de Huancayo, el diario Regional Hoy y la revista literaria Contracorriente de Huánuco. Fue antologada en los libros “Titulares y suplentes de la región centro” y “Seven”. Actualmente es una de las más entusiastas gestoras culturales de la región centro del Perú.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Mari Nakazaki: "Si pudiese me hubiera ido yo de mí hace tiempo"


Mari Nakasaki es una mujer que empieza a buscarse poéticamente, o comienza a encontrarse. Como sea, es un proceso que aún no culmina. Su mente, al parecer, está resolviendo una serie de "fotografías" que remedan lo que ella asume que es: "un cuerpo entristecido sin razón". Cada verso me resulta insistente a la hora definirse, y sospecho que por tal motivo no se encuentra una coma (,) o punto (.) que conceda una pausa. Mari debe ser así, una jovencita sin treguas. 




MI CUERPO




entorpecido con los días
descascarado con la humedad
sublime en la espera

atrofiado
con los cables de luz del poste de la esquina

reconstruido como la acera de enfrente

vacío
como la carne a base de grasas saturadas
ofertado en supermercados
destrozado por el siglo

entumecido en una orilla repleta de crustáceos
con las horas
abominable

Mi cuerpo
que vive
arriba
delante
detrás
de costado encima abajo atrás

cerca y fuera
del rincón
de tu altar
del ataúd

Mi cuerpo
entristecido sin razón
menguado
Mi cuerpo
sigiloso
lento y silencioso

Mi cuerpo
éste mi cuerpo
que vive a expendías de tenerte






ME PUDRO




Sobre esta roca que no alimenta
En el blando rencor de esta noche

Me pudro entre ceja y ceja
Me ahogo en la distancia de los techos
Sobre los suelos donde yacen mis muertos
Se pudre mi carne por dentro
Y de mí sale un hijo que no conozco
Apesto

Me pudro
Mujer estéril
No existo
Entre colinas que cercan el espacio
Entre el ruido de autobuses
Bajo la sombra de un moribundo
En la falta de luz
Que nada da,
Y nada quita
En la música imposible
Que no alcanza sus propias manos
Y se le rebalsa la sangre hasta el hastío

Me pudro
Yuxtapuesta en la nada
Sobre olores fétidos
De espaldas al estiércol de mi infancia

Me pudro
Por esta muerte
Me pudro y no lo evito
Y lucho por esta muerte sólo mía
Esta mi muerte
Que traspasa infinito





CANCIÓN DEL ANÓNIMO

(…)Sólo para olvidarte
he sido todo lo que nunca he sido.
Yo confundí el amor con los amores.
Y los amores fueron espejismos.
Y en una caravana de disfraces
atravesé desiertos infinitos.
Y todo ha sido tarde.
Y todo ha sido inútil, amor mío.
Crucé bajo los mares sin mojarme.
He vivido sin ti:
nada he vivido.

César Calvo


Yo te hubiese querido
y hubiese escrito tu nombre
en un cuaderno atlas #602
cuadriculado de ochenta hojas
y ninguna en blanco
80 hojas con tu nombre
de derecha a izquierda
como al otro lado del mundo
te hubiese querido
desde lo más viejo de mi cuerpo
te hubiese querido
como se quieren en oriente
y besado tu cuerpo
de derecha a izquierda
de izquierda a derecha
te hubiese besado
yo te hubiese querido
y hubiese dibujado tus manos
en la contracarátula
de mi cuaderno atlas #602
cuadriculado de ochenta hojas
y todas en blanco
80 hojas en blanco sin tu nombre porque
yo no te conozco
y sólo sé de tu mano que reposa en mi cuaderno
en blanco
como los días
y las horas
en blanco

imposible quererte
imposible

porque yo no te conozco
ni conozco el oriente
ni beso tu cuerpo
de arriba abajo
de abajo hacia arriba
yo beso sólo
tus pesadas manos
que escriben hermosa-s
desde cualquier punto
hacia la nada
de mi cuaderno en blanco
yo te hubiese querido
como queremos a la mañana
y hubiésemos llorado
juntos
lejos de tu cuerpo
lejos de las páginas en blanco
lejos de tu letra
cerca de nosotros
y nos hubiésemos jurado
quemar las ochenta hojas
de distancia entre tus manos
y las mías
y las hubiésemos recorrido
las ochenta hojas
entre tu izquierda y mi derecha
entre mi cabeza
y tus zapatos

Y yo te hubiese olvidado
sin saber tu nombre
sin alcanzar tu cuerpo
te hubiese besado las manos
hubiésemos conocido oriente
pero te vas
y yo lo entiendo

si pudiese
me hubiera ido yo de mí hace tiempo












Mari Nakazaki (María Isabel Nakazaki Seminario – Chiclayo, 1993). A los cuatro años armé mi maleta para irme de casa, pero no me lo permitieron, decidí habitar en mi cabeza, en donde me encuentro hasta el día de hoy. Algunos lo llaman Lima. Escribo cuentos y poesía desde muy pequeña gracias a una amiga que ahora se encuentra fuera de esta ciudad, pero dentro de mi mente. Actualmente estudio fotografía. Uno de mis sueños es ser directora de orquesta, pero para eso haré cine, y sobre todo, en cada cosa que haga: poesía.



lunes, 6 de octubre de 2014

Kreit Vargas Gómez: "Todo lo sagrado en mí no es algo que pueda ser nombrado"

Con Kreit Vargas Gómez caigo en la tentación de incurrir en el análisis de sus poemas en forma individual, supongo que es porque no consigo encontrar su visión totalizadora, como es la filosofía; pero esto no es filosofía, esto es poesía, y cada poema del poeta es el resultado de un movimiento, o así lo entiendo. Cada texto tiene un aroma y un color distinto, una textura y una dirección diferente. Aún así, la poesía de Kreit es fácilmente identificable, como él escribe "podrías volarte la cabeza pero no el pecho en la búsqueda desmesurada de una epifanía". 



[TONAYAN]



Tuve un color hermoso
Un lugar donde mi oro era irremplazable
Jade en la fiesta de la sangre
Donde mi ejército se convirtió en barro sobre la marcha

Ahora mi enemigo agoniza enloquecido por la belleza de la calma
Proclama su derrota en el movimiento
Nada puede contra la estela invisible de mil hombres volviendo a la batalla por siempre
Secreto motivo arrebatado al sueño de la piedra
A su primer canto
Aquí
Abandono la primera estancia donde la vida brota como agua incomparable
Agua para la sed insaciable de los vencidos en el campo donde crecen los palacios elementales
Donde el sol desciende convertido en una bestia fraterna
Para besar nuestras frentes
A lamer nuestro último latido





[CEMPAZUCHIL]



Atraído por el aroma del sol macerado en la boca de las flores
No pude recordar la dirección del puerto tras el jadeo constante del nopal
Entonces volví sobre la búsqueda encarnado en el caracol y su doble prisión

Tuve un rostro en la historia de las revoluciones invisibles
Un vínculo sagrado con la estrella amada de los asesinos
Aprendí el rito callado del primer hombre que busca un lugar para morir
Abedul primordial esperando el regreso de las mariposas

Esta playa en su memoria me devuelve sobre su paranoia interminable
Mineral legítimo regido por la turbulencia celeste
Cuando el sol era un dios
Y mi voz un elemento precioso e inestable
Devine en agua renovado por el ascenso del salmón y su reino generoso de muerte

En cada dimensión propuesta por sus matemáticas prevaleció el fuego
Domesticadas las sombras y la presencia del lobo en la escena cotidiana del pan
Las oraciones se convirtieron en el sordo aleteo de la libélula en el día renovado

Antecedidos por estallido de la semilla que retorna al sueño
La calma se hace posible en la tempestad de la carne





[SUICIDIO]




Thích Quảng Đức
Todo lo sagrado en mí no es algo que pueda ser nombrado
el fuego que me envuelve es un sereno animal
despertando después de un largo silencio
ninguna palabra es pilar para este sueño
A menudo nadie canta esta belleza
me antecede este polvo
esta similitud
con el
sol


[el espíritu a través del bosque en llamas]
[hipnotizado por la calma se descubre]





[JARDINES FLOTANTES]



Tarde, por la mañana eras un rumor ancestral. Qué idioma es el que te hace uno con el ruido interminable de langostas devorando la memoria. Un laberinto para el caminante que cae en el mundo desde lo más alto. Piérdete, bestia tierna en los evangelios del ayahuasca. Hermosa enredadera que da muerte al árbol que respira por encima de los organismos fundamentales. Otro es mi ser, otro su reino de héroes vencidos. Máscara dorada en la noche perdida. Termina pronto esta columna de humo, está conformación de niebla donde se edifica el día, descifra este teorema absurdo. Yo no era sino él. Yo no era sino él. Yo no era sino él. ¿Tú lo recuerdas, no es así? La voluntad del templo es reducirte a cenizas hasta el punto de olvidarte, escucha a quien te aguarda entre tormentas, escúchalo. Mastica tu lengua. Tú no eres sino él. Escribe la historia que deje a los hombres sin cielo, destrúyelo todo, necio comerciante de perfumes olvidados. Ella es tu abismo. ¿Comprendes? Sus palabras son el mercurio que te va matando. Entierra lo que nunca tendrá nombre. Tú glaciar palpitante. Delicadezas que se cuelan entre sacrificios. Este niño no tiene nombre. Ámalo porque a pesar de no ser nadie viste un cuerpo. Invisible. Mi ser es otro y mi reino se instala en los basurales del corazón.
Mi ser es otro. Bendecida mi voz por la vitalidad de la semilla. Mi ser es otro y no lo recuerdas. Escúchate, el agua no canta el giro de los anillos de Saturno. Ese mar muerto te recuerda a tu padre, ese mar muerto te recuerda a tu madre, a toda tu familia en extinción. Nube, conjuras niebla con la boca rota por su nombre, bebes e inhalas probabilidades efímeras, yo me pierdo en mí.
Todo se ha ido separando bajo la matemática estricta del primer llanto. Pronuncia el nombre de la criatura más hermosa que borro la memoria de todos. Esta carta nos habla de la muerte de una constelación. ¿Entiendes el juego? El vientre de su primogénito es azul y es un planeta de agua. La niebla me permite advertir mi oración definitiva. Esto soy yo ¿Adviertes el humo? Esto soy yo. Nací ciego y ya era tarde para respirar.
Tengo un nombre y niebla en el pecho. Hermano preciado, triste por no decir triste. Poseo y me avergüenza este artificio de luces. Pálido entre la mañana motorizada te desprendes articulado por las derivas. Tú eres el otro, el convencido. ¿Qué hablas cuando exaltado por las multitudes te marchitas en los cementerios?
El latido del ser a quien odias te puebla. Amas en secreto ese cuerpo, pero ningún fuego te mostrará su sombra. Piensa en el otro que te observa diariamente tras el humo. Te digo necio, también él te observa como un dios demente tras las sombra. ¿Eres el otro no es cierto? Redimido atraviesas los jardines entre el estupor de los niños santos.
Los cánticos empiezan.
Té de jazmines para la sed de lo absurdo.
El jardín florece en el desierto.





[LOS FUNDAMENTOS DEL CIELO]



Me pregunté quién era, luego todo fue gritos. Yo no podía ver bien a través del humo. No adiviné este temporal, lo advertiste demasiado tarde.
Ya no sueño. Humea el cuerpo, un incendio forestal quizás. Recuerdo Paris, el invierno congelando las mentes de miles. Pude saber. Pude entender. Quizás el sonido que produjo aquel animal que fue destrozado por la ternura sea anterior al universo. Soy un pequeño dios. Desastroso elemento indefinido. Templar las cuerdas hasta romperlas. ¿Y el miedo? A veces sí ocurría. Cuando todos bajaban la voz y el eje del planeta chirriaba. Alrededor de las ocho de la noche, los disparos se escucharon. El silencio es una construcción absurda. Punto. Muere el dirigente del primer partido político y las rosas se abren. Y bien si todas las muchachitas andan a pie por el borde del río sonriendo. Y de nuevo solo humo en lugar de carne. Eso dicen las estadísticas. Eso dicen los noticieros. Eso dice mi abuelo que está sentado a mi lado desde que murió. ¿Acaso el país podría soportar el peso de tantas obligaciones? Yo hablo. Los espías han decidido despejar el área, no volveré la mirada atrás. Pude haber muerto, ¿lo sabes?. Es lo más hermoso del mundo. Y es así como los conquistadores encontraron una mina informal en su pecho. Podrías volarte la cabeza pero no el pecho en la búsqueda desmesurada de una epifanía. Corrijo las líneas con las que historia manipula a los hombres, frente a un jarrón de porcelana, esmaltado en tres colores. Es la época de Wan Li.
Las decapitaciones en las alturas del Himalaya fueron un juego entretenido, para cuando desperté eran piedras rodando por los acantilados. La renovación de un idioma y la estúpida manía de buscar la perfección. ¿Cuántos muertos guarda el jardín? Los símbolos negros nacidos del pincel resquebrajan el rostro de los niños. Quiero pensar que el amanecer llegará. Los balnearios de la melancolía y el estremecimiento juvenil trepan esta columna de aire. 
Leopardos hermosos corren por las calles en busca de la primera presa, cuando el día se cierra y no hay escapatoria. ¿El cuento tiene varios momentos? a donde había partido toda esa gente sin armas. Con cierta habilidad táctica, entrenaba nubes por las tardes.
Yo creí en su sueño. 
Otro disparo ¿lo escuchaste? 
Él está rendido por ella, pero quizás no sea por la belleza sino por el perfume.
Volveré a París para no escuchar los disparos. 
El jardín empieza a florecer, puedo guardar un poco de este tiempo en mis bolsillos.
La dulzura extrema y radical de la flor que lo niega todo.
Ser un dios demente girando alrededor de la tierra.
Un ojo que juzga y asesina.












Bio-ruido

Kreit Vargas Gómez, invierno del 84, encendemos todas las luces y escogemos un pequeño lugar en la oscuridad, nació en Arequipa, desde entonces busca formas de destruir los átomos que lo conforman. Participó en festivales en Perú, Chile, Bolivia, México y Praga, últimamente trabaja 3 poemarios que probablemente no vean la luz.
Habita eventualmente el Asteroide B612, ha obtenido varios reconocimientos por su trabajo escritural, pero últimamente piensa en convertir sus libros en atentados, la tabla periódica de elementos químicos es un aliado imprescindible.
Últimamente descubrió que su alma es transparente como el ron.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Salomón Valderrama: "Quisiera ser inocente en un planeta inocente"



Salomón Valderrama es, desde hace buen tiempo, una de las voces jóvenes poéticas más importantes en el Perú. Una voz que se emerge aislada tal vez por su excentricismo y un trance que solo el poeta puede conceder. Una voz que ha llegado al punto de madurez, y se halla ahora en una zona de experiencia y expresión, de las que los invito a ser testigo. Una voz que es paciente, persistente y sobretodo disciplinada, virtud de la que carecen los poetas de nuestros tiempos. 



Un cuadrado desnudo para mi selva



Qué puedo hacer, no lo sé: mis deseos son dobles.
Safo de Lesbos


Tu rostro se erige maldito
Como son malditos los hombres sin rostro
Los que nos mandan la muerte
Los que inventaron en una palabra
La mano de dios

Tu rostro
Ese voraz argumento
Donde penetro
Cada vez que quiero partir más allá del penetrar solamente
A tu sexo jamás compartido conmigo
Por alguna vez haberte violado

Tu rostro
La febril marea que me sujeta
A regalar mi mano ensangrentada al ángel
Que será para ti ya la extraordinaria manera para atravesar
La ciudad vertida en el color de tu vagina
Afeitada con mis dientes
Negros de la ausencia
Ya que jamás estuviste tan perversa
Como en la ausencia de mi ubérrima calatés





El juguete que es la palabra
 
 
Me miran los ojos el cielo
Despertar sin vértebras sin estructura
La piel está en su eternidad
Se suaviza hasta perderse en la memoria
Existía no existía
Emilio Adolfo Westphalen
 
 
La palabra juega
Para sí misma
Como juegan
En sus juegos
Las bestias sin palabras
 
En la ruta del pájaro
Que siempre es él
Como pájaro ajeno a la palabra
 
Entonces la palabra
Se revuelca de memoria
Como se revuelcan los que acaban
Olvidando las palabras
 
En la copla del viejo cantor
El eternamente joven
Que ya parece despistado–
 
En la imprecación
Se transforma
Un llamado sencillo
Que no perdona el olvido
Que no ahoga las lágrimas
En una despedida sorda y ciega
Ya para entonces Muda
Como la misma palabra
La que se aleja
De la bestia
De su juego
Del miedo de ser
Olvidada
 
Ella misma se inventa en la guerra
Ella misma es el invento que juega
 
Tan vieja
Como la misma palabra –palabra–
Como la misma guerra –guerra–
Como el mismo hombre –hombre–
Como la misma bestia –bestia–
 
Y los niños también juegan
Los niños juegan a la guerra–
Con sus juguetes
Petálicos, fálicos...
De hombres
Hacen la guerra
Donde juegan
Con sus juguetes
Metálicos, matálicos...
 
Y donde la guerra fue juego
Ahora ya es el juguete
Del niño viejo
Aquel que quiere inventar la última palabra
Fin
 
 



Facción de imperdido al arte



Las aguas ferrosas que calentaban tu cuerpo
tenían colores de serpiente plana,
y la tierra se había descocido en sus espacios,
y llevábamos nuestra infancia
como un estandarte sin sombras…
Rodolfo Hinostroza


Para una falsa Afrodita me pintaré
Maniatado
Y todavía a tres guardianes portentos
Eyacularé las cuatro veces seguidas

Acaso entregado con rampas de 73 metros al suelo
Para cuando me vea estará enamorada
La asentada parcela que me toca recibir de tus ojos

Eso con lo que el violín se ha tocado
El eterno

Entonces ellos eunucos escarbando hallarán
Las onduladas praderas inventadas por mí
Los nombres lejanos de la mantis re-religiosa
De otra aventura cruzando en Macondo

A la estación espacial peruana

In honor motores baquianos
Donde estuve al clamor por mi padre
El gran Velázquez del cuadro
Los inacabados cielos
Actuando en una cinta lila de Borges

Espero indumentarias de rojo con negro
Mejor Rojo y Negro
Actuar de nexos brutales

El actual paraíso en mí como único hombre de esta pampa
Como jamás un único nunca imperdido





La noche gradia



A los cuarenta estoy con un palmo de nariz.
Me apena haber leído tanto y no haber consumado
el placer. Regenta de mi cuerpo, de esta piel bajo la
que fluye aceite.
Carmen Ollé


Al caminar siempre dejamos
El rastro negro de la inocencia perdida

En esta noche gradia sin sombras de día y de hora
De vuelo o de algo más escarlata

El galope de las hembras sobre el vidrio

Cuando se cae de la boca y tienes que chupar
Al estirar la lengua e inclinar los ojos
Y doblarte perfectamente
Para no permitir la elevación cruel de un dolor que ya no duela

Y miras a la luna como desnuda en su franja roga
Pues es la hora del eclipse

Cuando la luna fabrica su venganza
Cuando le arrancha al sol el día
Cuando copula impunemente al amante entre Sol y Tierra

Tres para hacer la orgía del brazo séptimo de la Vía Láctea
Y hacer girar con ella el poema en sexo

Génesis de la inocencia tardía en seso
El alimón cuadrado
Que en todo animal está naciendo al caminar
Siempre detrás de la inocencia
De la franja roga gradia y perdida






Para no ver un asesinato en la calle o
Que sueñen con un santo (asalto) llamado poesía


Al único amor sin pena sin dicha sin retorno
Al porvenir de los dementes
A los sepultureros a los alegres compañeros de presidio
Al punzante al ardiente recuerdo del tatuaje
A mi amada muerta
A quienes dudan todavía
César Moro


Quisiera ser inocente en un planeta inocente
Milagro murciélago minero ciego hombre al revés
Todavía un niño de tierra liberado redimido
Libelo rinoceronte expresionista de lo clásico
Un molino nuevísimo moliendo el cuerpo santo de la poesía
Un monstruo con cabeza de árbol
Brazos de aguacero tórax de caballo
Piernas de hambriento flamenco rojo blanco y rojo
Cuello de poeta muerto pero eterno
Paria de madera que navega en el grifo amarillo horno de mujer
Mirada de mariposa ebria negra en totalidad
Existencia de menos 4 horas en Pisco Sour y ser de frágil y lúcido espanto
Caminata de una rueda de hueso o clavícula de hierro líquido
Vida playa paradoja
La poesía sin sangre
Bosques de ideas cuelgan hermosos cuerpos
La poesía que es maravilla imperfecta o
Sueño a la salida de la vida a la primera puerta de la muerte
Tan blanca como La teoría de la relatividad
Amor insustituible máquina de hacer paz
Para no ver un asesinato en la calle
Solamente ser un instante sagrado en secreto el corazón de La Antártica
Antorcha en vuelo sostenido alguna imagen abortada
Una brisa cortante subterránea y suave
Una destrucción justificada para empezar de nuevo
Como ente invisible aferrarme al inefable
Pasajero del amor tan crudo y verdadero
Una mirada inocente flexible acomodable en mí
También frágil e incompleto horizonte
En esta ciudad como en cualquier ciudad que jacta de grandeza
Habida pasada o por venir en los ingentes cubos discos díscolos
La poesía que siempre está oculta
Es habitante multiplicado en capital fauvista del herrero
La fruta de Tokio México New York Beijing París Sidney
Sao Paulo Frankfurt Londres Buenos Aires Montreal Barcelona y Zurich
Están regadas las ánimas de La Biblia
En corderos negros recorriendo a paso en tríptico
Los bellos murales de Los reyes rojos
Con espadas de sudor y agua clara entre lágrima y lápida en el lago Titicaca
Para poder jugar con mis amigos en una calle ancha e infinita
Tantas veces infinita mayores veces visitada
En óleo todavía siempre virgen la pinacoteca puente
Del Banco Central de Reserva de mi amado Perú transitando
Otra vez Lima en un podomóvil loco de corequenques inmortales
O dentro de un cóndor submarino galopando
Como salmón preñado a La serpiente de oro
Marca autóctono autónomo auténtico auquénido o Fórmula 1
Incansable a tajos y salivazos en la cara entre cataratas cañetanas
Abrazando a sonrisa la sombra que tiene patas de araña
Copulada y tragada por la luz indiferente
A su ternura negra culpable de corazón mineral
Esta mano tan robótica como cauda equina
Todos los días largo el reloj rogando sobrevivir y ver belleza
Despojada de un límite o Poema sin límites de velocidad
Al vacío incompleto para amar verso abstruso
Desnudo en el cráneo océano del Caballito de Totora
Ser primario nota prohibida el secreto de los secretos de Los Andes
Camino que da la vuelta al mundo está esperando
Una mirada guardada o Kachampa de Teodoro Valcárcel
Bajo alguna mastaba en telar o roca hecha nudo infinito
Caverna que sale y entra válvula policúspide en la montaña flor
Vida tan corta pasajera retornada y extraña
Como permanente desconocida
Edad de la Tierra espero no único planeta de la poesía
Atropello de dejar de existir perversión de morir
Galería del amor luz azul piel de mujer
Devoción o vaso de agua muerta resucitada en vida
Instrumento o vientre de madre que llena
El vacío espejo o símbolo de caos
Los cuentos de prosa patria dadaísmo por mi vida
Y no las filiales Prosas Apátridas de Julio Ramón Ribeyro
Alga inocente que crece del hidrógeno estancado
Estribaciones andinas que brotan sobre la arena frutal antonimia
Escupamos el amor guerra y nos embarramos amor paz paz amor
Labio a labios pausa hembra macho macho hembra o
Granizo sin polo comienzo cometa tornillo idea de fuego en juegos loco
Con mis amigos encontrar la poesía para jugar
A estar despiertos siempre vivos siempre
Alegres todo lo que se pueda
Cuerpo oscuro de átomos que comen luz blanca y quieta
Internamente somos microbios esperpentos arquitectónicos
Construyendo vagos y delicados objetos químicos
Por la ciudad que no es está invertida de mirada superrealista vasta
El cerro San Cristóbal del lapicero playa viva en la niña
Mis cínicas cinco pulgas como trompa de elefante América
En arco y lanza india al rescate de Atahualpa
Soporte de balcones y terrazas arqueológicas laberintos de poesía
Exactamente tallada en cuerdas rústicas
Piedra parida o amamantada en piedra
Una ínsula infinita de aire y existencia solar
Vivir un amor raudo con una mujer lo menos posible extranjera
Lo más posible en sueños de abierta primavera
Para amarrarla y ser primera flor sobre planeta inocente
Distante pero puro en mi ciudad natal o pueblo nuevo
Elijo mi libertad para jugar fútbol todos iguales
Con sangre y sin sangre en moto camión triciclo convertible bicicleta limosina
Tren avión patines camioneta helicóptero skate combi cohete o bus
En gran vereda que cae golpea cierra grita se eleva y explota y mata a veces
El tiempo en una tuerca o piñón de Lima sensible y frágil
Un basural en Caquetá y un edificio en lancha
Noche que intercambias una estrella por un plato vacío
Escultura perenne estática que llena los ojos ponzoñosos
El que recauda en vastas bolsas blancas el difunto
Las botellas chancadas ocupan menos espacio
Con un pie con una cosa abstracta
Aquella la que se bebió el agua que regala la vida
Un humilde igual de increíble existencia las flores de ozono
Los que tienen más de seis hijos que los libros no valen
Sino únicamente su peso en papel reciclar igual un poema lento
Que se traga su complejidad simplicidad maravilla
Que sobrevive sin balcón sin jardín ciudad
En La Punta más ligada al fardo vacío azul del Océano Pacífico
Sempiterno cuadro en fresco hábito y red de oro
De Fernando de Szyszlo para pescar el cielo plomo
El plomo del cielo imprimir y olvidar recordar
La no tan horrible Lima para despejar Lima la temible
Santa poesía líbrame de seguir destruyendo mi planeta vivo
El planeta vivirá el planeta recuerdo los que vendrán
Tortugas apiladas bacanales como montón de piedras cabañas tumbas
Vida espero irrepetible pesadilla
Estallaban en 20530 pedazos las chozas coches bancos
Cosas de juguetes tristes de los niños recaudando
Los estómagos de sus parientes y vecinos tan distantes
Hechos pedazos y la calle era el Perú
Y el Perú un camal que sacrificaba el oxígeno que a las justas bebíamos
De vez en ves cuando se materializaban los panes intangibles
Y a todo camino rezábamos separar un lugar tranquilo en el cielo
Aun sobre la vida incorrecta
Hacíamos largas colas para comer cabezas de pollo críptico
E iba al colegio y nada sabía de regresar a casa
Todo era despedirse fuerte llorar con todas las esperanzas a cuestas
Para que retornes completo y no me digan la mitad
Que mi madre no lo soportará
Para enterrarte sólo el fémur y calcular la libertad
Todo estaba incorrecto se sufría de ida y vuelta
De dentro para fuera y de afuera para adentro
Éramos los radares negativos y no como La piedra autocrítica
Pero yo he crecido mi sangre peruana se despierta
Ahora que hay algunos votos verdaderos
Todo puede ser diferente
En las calles solitarias de colores estará evidente Lima la fauvista
En la calle quisiera ser un niño y pasear tranquilamente
Por la tierra verde hojas jardines bosques selvas monte de madre
Amarilla sol eterno día entre flores fotosíntesis del pan
Marrón hombres puros vidas densas montañas columnas vertebrales
Rojo constelación de estrellas hijos dibujos o génesis
Genes que prometen la preservación de la vida
Gemas como puertas que amanecen siempre
Celeste charco laguna lago lluvia cuna y cañas dulces
Agua blanda diurna imperceptible hielo y
Miel Azul para otra clase de océano mar pulcro tierra toda santa
Para abrazar a mis amigos volar con ellos estas calles mágicas
Este cielo triste pero alegre como nosotros
Los sólidos danzantes de tijeras largas gordas y curvas frágiles
No en la calle futurista sino en la cama de una historia amada
Antigua y viva sobre el lomo de las mulas una cueva en Toquepala
Otra vez visitando con mi amigo César Tello
Avanzando en clave de canto y sinfonía etérea
Desde mi fálica Caral a la otra Machu Picchu
En barro piel ladrillo y pez de plata
Cíclica en La Procesión de La Papa
Con Gerardo Chávez en Chan Chan a la fruta disuelta una infusión
En escala blanca para tomar cultura todavía
Para escuchar La flor de la Canela enamorada de El plebeyo
Y no me arranches la cartera libro
Que no se me caigan los dientes como sombreros cariados en la sopa
Tu memoria que soy el mismo y tú mismo serena noche escalando
Un teatro en prohibición y polvo
Cuando vuelen mis museos favoritos
Mis parques ideales mis encuentros literarios y gritarán que venga
Mario Vargas Llosa José María Arguedas y Nicomedes Santa Cruz
A un voto solamente no al terrorismo que mata y retrocede para vulgar llorar
Gritar a los jugadores de los dados
No tan eternos como siempre más humanos como un poco
Para sobrevivir por la misma calle desierta
Como sortijas de sangre regalada sobre cabellos esponjados
Cuando alguien cae cuando alguien muere
Cuando ya no juega el siempre
Sino únicamente de vez en cuando
A diamante sobre cascarón maíz de piedra plana y hueca
Semejanza de otra utopía que se acuerden
De César Moro en nombre del amor y sus preferencias finas
Que no olviden a Enrique Verástegui ni a Víctor Humareda
Que se exponga la obra pictórica de Jorge Eduardo Eielson
Que se desentierre publique y humanice Felipe Huamán Poma de Ayala
Que sueñen con un santo (asalto) llamado poesía
Por parcela comprada regalada invadida o heredada
Que desaparezcan las barriadas y esteras
Que se construyan naves trenes represas edificios
Avenidas erguidas para que todos sepan matemáticas
Para que no se ausente la luz
Que hablen cuatro idiomas para que no sufran
Desesperado esperanto cuando tomen los exámenes
Que recorran nuevamente la tremenda galería en Pachacámac
Anastomosar caño mar y océano Lurín y Rimac el atollado hablador
Silencio cuando alguien lee cuando alguien grita
Y aquel escribe en la computadora natural como jugar
Para no ver un asesinato en la calle
Hay que ser monógamo polígamo o asumir responsabilidades
Y poder cantar en coro libre
El río de Javier Heraud
Como tú lo estableciste de María Emilia Cornejo
Madre de Carlos Oquendo de Amat
Para vivir mañana de Wáshington Delgado
Trilce de César Vallejo
Si me quitaran totalmente todo de Alejandro Romualdo
El Perú de Marco Martos
Tercer movimiento (affettuosso) de Antonio Cisneros
En los bosques de cervezas azules de Juan Cristóbal
Casa de cuervos de Blanca Varela
Epístola dialéctica de Juan Ojeda
Abolición de la muerte de Emilio Adolfo Westphalen
El guardián del hielo de José Watanabe
Cor cordium de Róger Santiváñez
Pastor de perros de Domingo de Ramos
La colisión de Pablo Guevara

Las armas molidas de Juan Ramírez Ruiz
Composición de hombre marrón
Roca hielo luz o polvo agua y oscuridad
Tan humanos como siempre
Para entender que el sol brilla que la cultura existe y es siempre
Que no quisiera ver
Cuando estando fríos los metales solos lloran
Cuando los peces fabricados en tierra se queman
O cuando las aves se ahogan a pedazos en la flor
Que más que rosa de Martín Adán es un girasol que persigue al sol
En ambas manos sueltas
Direcciones libres
El corazón de niño 





Salomón Valderrama (Chilia, 1979). Es autor de Amórfor (Paracaídas editores, 2007. Sol negro editores, 2008) y Facción de imperdido al arte (inédito). Ha publicado en Atril (Salamanca), Galerna (New Jersey), Aquilón (Mexicali, Baja California), Paralelo Sur (Barcelona), Arquitrave (Bogotá), Wayra (Uppsala,Suecia), Ciberayllu (Columbia), Letralia (Cagua, Venezuela), Periódico de poesía (UNAM), Telúrica y magnética (UNMSM) y LetrasS5 (Santiago de Chile). Antologado en Poesía Perú Siglo XXI (Fundación Centro Cultural Yacana, Lima, 2007), Nueva Poesía Hispanoamericana (Lord Byron ediciones, Madrid, 2008), 2+ No Antología No Contemporánea de los Poetas Amigos (EstaNoEsUnaPutaEditorial, Lima, 2008) y 6 voces de la última poesía peruana (revista mexicana La Nave, 2009).